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CONOCE ÁFRICA
África es una de las cinco partes del mundo, y la tercera en extensión geográfica; sin embargo, es el continente más olvidado.
Se conocen más de tres mil grupos étnicos distintos en el continente. |
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La familia extensa constituye la unidad social básica en la mayoría de las regiones, y se gestiona a través de clanes o de linajes. Se hablan más de mil lenguas, pero sólo unas cincuenta superan los quinientos mil hablantes.
La esperanza de vida al nacer se cifra en cuarenta y nueve años, aunque las perspectivas varían dramáticamente según países. La evolución demográfica africana se mantiene en alza cada año, según estudios de la ONU. Las tasas brutas de natalidad y mortalidad del continente africano se hallan a la cabeza del contexto mundial.
La ingente cantidad de afectados por la extrema pobreza y la relativa cercanía de esos países a prósperos territorios pertenecientes a Estados europeos confieren especial dramatismo a las condiciones de vida que sufren los habitantes de esta parte de la Tierra. El 41% de la población era pobre en 1981; diez años más tarde, el porcentaje subió a un 46%. |
No se puede hablar de África sin mencionar la colonización europea. En el aspecto económico internacional, aumentó tanto la demanda exterior de algunos productos agrícolas y minerales como la migración interior de trabajadores. Se introdujeron cultivos y tecnología europea, y se desarrolló un sistema de economía de intercambio que produjo las consecuentes dependencias del mercado mundial, el deterioro de los precios y de la relación de cambio; y, sobre todo, provocó la aparición de la deuda externa y el déficit crónico de la balanza comercial. Entre 1970 y 2002 el continente africano recibió préstamos por 540 mil millones de dólares, de los que devolvió sólo 50 mil millones. Actualmente, las economías africanas pueden ser calificadas, en su conjunto, como vulnerables y frágiles.
Los problemas internos de los países debilitan a los Estados, acentúan sus dificultades para hacer frente a los retos de la globalización, y les cierran las puertas de los mercados internacionales. El fantasma de las guerras civiles y de los conflictos étnicos y tribales que asuelan el continente, avivados por la competencia brutal para apoderarse de los pocos recursos disponibles, propicia el reforzamiento de los señores de la guerra –depredadores aliados a los traficantes de armas y de drogas, a los bancos y a las multinacionales- y priva a los habitantes de los Estados africanos de cualquier perspectiva de progreso, al eliminar la más remota confianza en que las instituciones, deslegitimadas, puedan reportar algún servicio útil.
Mas información sobre África en Kharito.es.kz
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